El arte siempre estuvo presente en mí, incluso antes de darle un espacio real en mi vida.
Durante años prioricé otros caminos y construí una trayectoria profesional exigente, dejando en silencio una parte creativa que siempre había existido. No desapareció. Solo esperaba su momento.
En 2020, durante la pandemia, el tiempo detenido y la necesidad de encontrar una vía de expresión hicieron que algo cambiara. Empecé a pintar.
Lo que comenzó como una forma de canalizar energía, emociones y silencio se convirtió en un espacio de descubrimiento personal. Los fines de semana dejaron de sentirse vacíos y empezaron a llenarse de color, práctica, intuición y creación.
Sin buscarlo, comenzaron a aparecer patrones: miradas, expresiones, contrastes, intensidad, emoción. Descubrí que pintar no era únicamente crear una imagen; era entender lo que había dentro.
Cada obra forma parte de ese proceso. No de una búsqueda de perfección, sino de una búsqueda de verdad.
Hoy sigo explorando el arte de la misma manera en la que empezó todo: escuchando esa voz interior que pide crear. Cada pieza nace desde la emoción, la identidad y la conexión humana.
BrikArt es ese espacio: color, emoción e identidad convertidos en lienzo.
Enjoy!
